
El thriller con elementos de comedia negra «Atado» (en original, Heel, que significa la orden para perros «junto al pie») intriga tanto por su título como por su sinopsis. El título de trabajo de la película era «Buen chico», que también hace referen...
En el centro de la trama de «Atado» (Heel) está Tommy (Anson Boon), un chico que aún no sabe nada de sí mismo. ¿Es bueno o malo? Más bien lo segundo. Le encantan los clubes nocturnos, tomar todo lo que esté a su alcance, humillar a adolescentes frente a la cámara y engañar a su novia sin remordimientos.
Sus días, o más bien sus noches, transcurren en un estado de ebriedad hasta que Tommy despierta en el sótano de una casa desconocida, encadenado a la pared. Primero ve a Chris (Stephen Graham), quien se dirige al chico de manera estricta pero educada. Un secuestrador tan delicado. Luego conoce a su extraña esposa Katherine (Andrea Riseborough), que más parece una sombra que una persona viva. Al principio, el personaje de Riseborough es muy callado y con su actitud deja claro que ha sufrido una gran pérdida en su vida; solo queda adivinar cuál. La pareja también tiene un hijo adolescente sospechosamente obediente y amable, Jonathan (Keith Rakusen). Una familia, francamente, sospechosa. Al igual que su nueva empleada doméstica, Rina (Monika Frajczyk).

¿Por qué estas personas piadosas mantienen a Tommy secuestrado en el sótano? El espectador tendrá que encontrar la respuesta por sí mismo. Al principio, Tommy, como un animal salvaje, intenta escapar de la trampa, de la jaula. Pero pronto comprende que su comportamiento habitual no funciona aquí. Y lo sorprendente es que cuanto más coopera Tommy con su secuestrador, más libertad dentro de la casa obtiene. La cadena se alarga, la vida se vuelve más normal, en la medida en que puede serlo en estas extrañas condiciones. Y entonces Tommy, como si fuera el hijo mayor, da consejos al padre sobre cómo reconquistar el corazón de su esposa.
Por un lado, la película muestra un modelo distorsionado de relación entre el protagonista y su nueva «familia»; por otro, estas relaciones no carecen de una simple cercanía humana, como salidas de picnic para celebrar un cumpleaños, aunque sea bajo los efectos de una sustancia que te deja completamente inconsciente para que no recuerdes el camino. Hay en todo esto una amarga ironía de la vida, y también me viene a la mente esa famosa frase de «El Principito»: somos responsables de aquellos a quienes hemos domesticado.

«Atado» parece coquetear un poco y asustar un poco, pero en general lleva un juego bastante abierto cuyas reglas todos conocemos y ya hemos visto antes. Sin embargo, vale la pena ver la película, aunque solo sea porque el carisma de Tommy y la severidad paternal de Chris combinan perfectamente.
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