A veces noto que, al reflexionar en voz alta en respuesta a alguna pregunta, de repente comprendo algo nuevo sobre mí mismo. Como si el pensamiento hubiera estado ahí dentro todo el tiempo, pero necesitara un diálogo para salir a la superficie.
Probablemente por eso las conversaciones en vivo son tan valiosas. Ayudan no solo a escuchar al otro, sino también a escucharse a uno mismo. A nuestro inconsciente. A lo que se esconde en el flujo constante de pensamientos.
Dentro de nosotros hay muchas más respuestas de las que parece. Pero a menudo aparecen no en el silencio, sino precisamente en un contacto cómodo, cuando hay espacio para hablar, reflexionar y ser escuchado.
Y creo que por eso algunas conversaciones permanecen con nosotros durante mucho tiempo. Porque después de ellas nos entendemos mejor a nosotros mismos.
Y bueno, ¡llama a un amigo! Deja de escribir mensajes
#reflexiones
Comentarios
0Aún no hay comentarios.