Formalmente es una comedia de acción, pero en realidad es un corte de la vida de los paramédicos durante un turno de 24 horas, donde, como se dice, la risa y el pecado van de la mano.

Rainn Wilson (sí, de «The Office») interpreta a un paramédico quemado al que le queda un último día antes de pasar a un trabajo nuevo y más tranquilo. Su cansancio y cinismo se perciben de inmediato: el héroe incluso rompe la cuarta pared y habla directamente a la cámara sobre todas las dificultades de su rutina.

La película no teme al humor negro: aquí es orgánico, no para llenar pausas. ¡¿De qué otra manera mantener la cordura ante las locuras que ven los profesionales de emergencias?! El constante cambio de tono crea el ritmo necesario: justo hace un momento era divertido, luego doloroso, luego divertido otra vez. Esto recuerda a la serie «The Pitt»: el mismo ritmo entrecortado, la misma sensación de que la siguiente llamada será más difícil que la anterior, y el sentido del humor es el escudo perfecto para sobrellevarlo todo.

Si se profundiza, la película también contiene una crítica evidente al sistema de salud estadounidense. El guion fue coescrito con un ex paramédico, y se nota: problemas con las compañías de seguros, la compleja jerarquía hospitalaria, el agotamiento físico y moral de personas a las que nadie valora realmente, pagándoles como a conserjes.

Pero a pesar de todo, estas personas luchan valientemente por las vidas de otros, arriesgando su salud, porque no pueden hacerlo de otra manera. Este tipo de cine siempre lo necesitamos, especialmente en tiempos no tan brillantes.