Un líder sabio, según Lao-Tsé, es aquel del que el pueblo solo sabe que existe, pero no siente su presión. Hace que la gente diga: «Lo hicimos nosotros mismos».
La agresión, en cambio, da un resultado rápido y problemas duraderos: indefensión aprendida, pérdida de confianza y colapso de un sistema ya de por sí frágil.
La fuerza del miedo pierde frente a la fuerza del significado.
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