Estamos acostumbradas a pensar que todo está bien con nosotras solo cuando 1️⃣ somos perfectas, 2️⃣ nunca nos equivocamos, 3️⃣ le gustamos a todos. Pero nadie puede cumplir con estos requisitos 24/7.
Una vez empecé a hablar sobre los principios de Milton Erickson. Y en nuestra conversación con mi amiga pensé en otro: Todo está bien con todos.
Y con ella todo está bien. Y conmigo. Porque cada persona es una personalidad única, y los errores, debilidades, dudas no son signos de «rotura», sino parte de la experiencia personal.
Esto no significa que no se pueda cambiar nada, cometer actos destructivos y creer que todo está bien. Se trata de que todo lo que sucede es lógico y tiene sentido. Incluso si ahora parece un callejón sin salida. Una persona siempre puede encontrar una manera de seguir adelante, apoyándose en sus fortalezas.
¿Qué cambia si aplicamos este principio?
⭐️ no esperas evaluación externa (disminuye la ansiedad)
⭐️ la energía no se gasta en autoflagelación, sino en acciones (más energía)
⭐️ los errores se convierten en experiencia, no en catástrofe (aparece flexibilidad)
⭐️ entender a los demás se vuelve más fácil (profundidad en las relaciones).
Lo que definitivamente se puede hacer cuando surge el pensamiento «algo anda mal conmigo» es notarlo. Observar con qué frecuencia aparece.
Preguntarse:
▶️ ¿Es realmente así, o estoy exagerando?
▶️ ¿Qué me da este pensamiento recurrente?
▶️ ¿Qué le diría a un amigo en esta situación?
A menudo esperamos apoyo de personas cercanas e importantes, olvidando que podemos ser esa persona para nosotras mismas: apoyar, no odiar. Y recordar que ¡todo está bien conmigo!
#esto_ayuda #para_pensar
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