Las emociones en el trabajo son inaceptables: ofenden a otros, consumen tiempo y recursos, muestran nuestra vulnerabilidad.
¿Sí/no?

Míralo desde otro lado. ¿Por qué la pregunta «¿qué sientes cuando esto sucede?» nos desconcierta? Porque adentrarse en las propias emociones da miedo, puede succionarte como un pantano. ¿Y si al respondernos esta pregunta: a) vivimos las emociones y no las acumulamos, b) buscamos la verdadera causa de la reacción y podemos elegir una acción útil?

El miedo, el resentimiento, la ira y otras emociones que llamamos negativas son señales con las que nuestro cerebro se comunica con nosotros. Si las percibimos no como una amenaza, sino como una llamada que nos informa sobre límites violados, ambiciones insatisfechas, deseos, etc., podemos ajustar nuestras acciones y elegir el vector adecuado. Sobre lo que pueden decir las emociones, lo escribí en las tarjetas.

Cómo trabajar con las emociones en el momento (incluso si aparecen durante el trabajo):
📍 Identifica la emoción: estoy enojado/preocupado/ofendido
📍 Piensa qué la causó
Esto ya es suficiente para dar salida a la emoción

Para ir más allá y entender, hazte preguntas:
🌟¿qué me dice esta emoción?
🌟¿qué necesidad expresa?
🌟¿cómo puedo usar esta información?

Con el tiempo, al notar nuestras emociones, relacionarlas con situaciones, entender de qué nos alertan, aprendemos a comprendernos a nosotros mismos y a gestionar nuestras reacciones.
En las sesiones de coaching, notar e investigar las emociones es una parte integral del proceso.

¿Qué te saca de quicio con más frecuencia en el proceso laboral?