Soy una persona bastante honesta. Por desgracia o por suerte, ya no lo sé))

Y me resultaba difícil vender un producto prometiendo a la gente montañas de oro. En todos los materiales formulaba mis pensamientos con cuidado, advertía sobre los riesgos y no contaba cuentos de hadas sobre ganancias fáciles.

Lo que, por supuesto, afectaba directamente a la conversión. Porque el mercado quería oír:

«1000% de ganancias sin riesgos con una inversión mínima».

Y yo hablaba de precaución y riesgos...

Los clientes no hacían cola. Y aquí estaba el error más importante: pensaba que tenía cartas ganadoras en la mano. Pero calculé mal lo más importante: el tiempo.

Cuando por fin lanzamos el proyecto, el hype ya había pasado.

Lo más desagradable no fue ni siquiera perder dinero. Sino ver cómo el mercado se iba ante mis propios ojos, mientras yo seguía arreglando WordPress y tratando de estabilizar el producto. Había que lanzarse unos meses antes...

Entonces, quizás, habríamos llegado a tiempo. Si además no hubiéramos cometido todos los errores anteriores))

Al final, el dinero se acabó.

Los inversores estaban dispuestos a dar más, pero no tenía sentido continuar con el producto en un nicho del que ya se había ido todo el hype.

Y decidimos cerrar el proyecto. Pero no podíamos parar, ¡había que seguir adelante!

Aprendí lecciones de lo sucedido y decidí «entrar en la IA», con la idea principal: nada de hype, solo valor fundamental, para no caer de nuevo en el corredor temporal, y por supuesto eso me jugó una mala pasada)))

Era el 1 de junio de 2025...