No lo inventé yo, me lo dijo ChatGPT 😎

Hace poco me hice un análisis de composición corporal en el gimnasio. La máquina muestra la proporción de músculo, grasa, agua y todo eso.

Le di los resultados a ChatGPT y también le añadí mis datos de hace dos años.

GPT me respondió con un montón de halagos, como solo una abuela haría cuando te has comido tres platos de empanadas.

El motivo de su admiración: a los 42 años tengo más músculo que a los 40. Y menos grasa. El peso no ha cambiado en absoluto.

Por supuesto, me halagó muchísimo, me sentí orgullosa, me sonrojé y hasta derramé una lágrima de emoción... pero no quiero hablar de eso.

Tengo miedo de envejecer, qué le voy a hacer. Cuanto más mayor me hago, más cerca está la menopausia. Leo foros donde mujeres comparten cómo viven esa etapa. El 90% de las conversaciones giran en torno a cómo siempre fueron delgadas y esbeltas, y de repente en la menopausia se les pegan un montón de kilos y les crece un salvavidas en la cintura.

No tengo ni idea de cómo me afectarán exactamente los cambios de la edad. ¿Me saldrá ese salvavidas? ¿Qué tan fácil o difícil será este período? No lo sé.

Cuando tenía 30, veía el entrenamiento como una forma de comer más y verme bien.
Ahora lo veo como una inversión en mi vejez, por más pomposo que suene.

Porque a los 40+ los músculos empiezan a ser responsables de cosas mucho más importantes que un trasero firme Aunque, siendo sincera, el trasero firme sigue en la lista de prioridades 😁

El envejecimiento no solo se nota en la cara. También se ve en cómo se mueve una persona: la velocidad al caminar, la estabilidad, la capacidad de levantarse de una silla, subir escaleras, mantener el equilibrio.

Las arrugas se pueden rellenar con bótox. Pero la pérdida de fuerza, coordinación y masa muscular es más difícil de ocultar. Y no se trata solo de cómo se ve desde fuera. A los 70, probablemente ya te dé igual. Pero afecta mucho a la calidad de vida.

Da miedo resbalarse, cuesta subir escaleras o levantar una bolsa pesada.

Si no se hace nada, con la edad los músculos y la conexión neuromuscular se debilitan gradualmente, lo que aumenta el riesgo de caídas, lesiones y pérdida de independencia.

Además, una buena masa muscular ayuda a controlar mejor el nivel de azúcar en sangre y reduce el riesgo de que aparezca el salvavidas en la cintura.

Cuando vi que a los 42 años tengo más masa muscular que a los 40, me alegró mucho más que cuando DiCaprio por fin ganó el Oscar.

Es una buena señal: el sueño, la alimentación, el entrenamiento y la actividad diaria están dando resultados.

Y además, me veo y me siento mejor que a los 25.

No me hago ilusiones de haber engañado al tiempo. Los cambios de la edad no se pueden evitar, llegarán de todas formas.

Pero estos números me recuerdan algo simple: podemos influir mucho en el estado en el que los recibamos.

Dentro de 30 años planeo ser una abuelita muy activa y en forma.
Crearé, quizás, un club de abuelitas activas cuando me jubile 😁


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