
Recordamos y comentamos lo visto en el episodio 4 de la temporada 2 de la serie 'The Mandalorian'.
Podríamos haber esperado que al menos en dos episodios seguidos «The Mandalorian» siguiera la trama principal, pero el showrunner del proyecto, Jon Favreau, decidió que eso sería demasiado. En su lugar, Mando y el pequeño se reencuentran con viejos amigos en un nuevo episodio de relleno titulado «El asedio», y los espectadores también descubren algo sobre los viejos enemigos del protagonista. Sin embargo, en el cuarto episodio no todo es tan sencillo. De este resumen aprenderás con qué nos sorprendió, deleitó y cautivó «The Mandalorian» esta semana.
Resúmenes anteriores:
Atención: a continuación, spoilers del cuarto episodio de la segunda temporada de «The Mandalorian».
Un poco de nostalgia
La nave de Mando, el Razor Crest, agotada por las aventuras anteriores, no puede llevar a los héroes al anhelado planeta Corvus. El héroe decide hacer una pequeña parada con sus viejos amigos Greef Karga (Carl Weathers) y Cara Dune (Gina Carano) para reparar la nave y continuar el viaje.
El reencuentro de los viejos conocidos es bastante conmovedor y cálido. Greef Karga y Cara, quien se ha convertido en mariscal y previamente se ha enfrentado de manera espectacular a criminales locales, muestran cómo han transformado el planeta Nevarro. Incluso han abierto una escuela donde dejan al pequeño temporalmente.

El asedio a la base secreta
Sin embargo, no todo es tan sencillo como parece. Greef Karga le cuenta a Mando que han descubierto una base militar del Imperio en Nevarro. Según algunos informes, el lugar apenas está vigilado, pero contiene muchas armas que atraen a numerosas personalidades desagradables. Por eso, Greef y Cara quieren llegar primero a la base, pero no sin la ayuda del Mandaloriano.
Ya que el Mandaloriano no rechaza a cualquiera que se le cruce, ¿por qué debería privarse de la oportunidad de ayudar a sus amigos? Además, el Razor Crest sigue en reparación.

¿Conexión con la saga cinematográfica?
Los héroes van al «asalto» de la base imperial, que resulta no ser un almacén de armas, sino un laboratorio científico. Y, por supuesto, hay muchos más guardias en forma de stormtroopers de los esperados.
Quizás lo más interesante de esta parte del episodio sea el contenido de las extrañas cámaras de presión. En foros occidentales ya se especula que en uno de esos recipientes se crió al propio líder de la Primera Orden, Snoke, así como a los clones del laboratorio de Palpatine de la película «Star Wars: El ascenso de Skywalker». ¿Y tú qué opinas? Escríbelo en los comentarios.
Además, del mensaje holográfico a Moff Gideon (Giancarlo Esposito) nos enteramos de que el Imperio necesita al pequeño por los midiclorianos en su sangre, que otorgan acceso a la Fuerza. Según el mensaje, experimentos similares (transfusión de sangre a especímenes en crecimiento) dan resultados, pero los científicos imperiales necesitan una muestra con un mayor número de midiclorianos. De hecho, esa «muestra» es obviamente el pequeño, que en este episodio recordó casualmente sus habilidades al atraer hacia sí un análogo espacial de un macarrón.

Por cierto, es interesante reflexionar sobre si Gideon hace todo esto por voluntad propia o si, sin saberlo, actúa bajo las órdenes del mismo Palpatine.
Acción trepidante
Dejemos a un lado el pequeño desarrollo argumental, aunque sea muy importante para la narrativa futura, ya que en el nuevo episodio de la serie «The Mandalorian» la acción volvió a ser protagonista. Los espectadores disfrutaron de persecuciones dinámicas, emocionantes y llenas de peligro, tanto en tierra como en el aire. La primera parecía un homenaje a «El retorno del Jedi», y la segunda, a «Una nueva esperanza».

Gideon tras la pista de Mando
Para terminar este resumen, volvemos a una de las primeras escenas del episodio: el Mandaloriano deja el Razor Crest en reparación. Al final, se descubre que uno de los mecánicos sirve en secreto al Imperio y coloca un dispositivo de rastreo en la nave. Ahora Gideon sabe de nuevo dónde están Mando y el pequeño, y hacia dónde se dirigen. La persecución continúa...
Impresiones personales:
Carl Weathers, que no solo interpretó a Greef Karga, sino que también dirigió el episodio reseñado, creó un episodio con una acción magnífica al estilo de la trilogía clásica, dotó al capítulo de varias escenas meméticas (el pequeño y los cables de la nave, el pequeño y el macarrón, el pequeño y... bueno, si ya lo viste, lo entiendes) y huevos de pascua para los fans, además de dar motivo para nuevas teorías sobre la conexión de la serie con la saga cinematográfica y el desarrollo futuro de los acontecimientos. Sí, es más un relleno que un motor argumental completo, pero una serie de momentos interesantes hacen que «El asedio» sea bastante entretenido.
Sin embargo, persiste la sensación de que este episodio fue una preparación para algo más grandioso e importante. Esperamos el próximo episodio titulado «La Jedi» y a Ahsoka Tano en él. Debería ser espectacular.
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