
“Call Center” es un evento brillante en el cine ruso, un experimento audaz y poco convencional que puede considerarse exitoso sin reservas.
El 23 de marzo se estrenó la nueva serie rusa “Call Center” del dúo Natasha Merkulova y Alexei Chupov, conocido por las películas “Lugares íntimos” y “El hombre que sorprendió a todos”. El póster del programa afirma que “nunca has visto una serie así”. Averigüemos si hay fundamento para una declaración tan rotunda o si es solo un astuto truco de marketing.
Un comienzo cautivador
En el centro de la trama está el joven Kirill (Pavel Tabakov), que trabaja en el call center de una sex shop. El día de su cumpleaños, le propone matrimonio a su colega Katya (Yulia Khlynina), pero es rechazado y descubre que su amada le es infiel con Denis (Vladimir Yaglych), su jefe. Enfadado, Kirill les dice todo lo que piensa y renuncia, pero no logra salir de la oficina porque entran en acción unos terroristas que se hacen llamar Mamá y Papá y amenazan con hacer explotar la oficina de la empresa si los rehenes intentan escapar.
Mamá y Papá, con apariencia de personajes animados y voces computarizadas, invitan a los empleados a participar en diversas atracciones de terror, desde un corro desnudo hasta un juego de la botella donde se puede perder la cabeza (literalmente). Nadie promete que los héroes puedan salir después de 8 horas, cuando supuestamente ocurrirá la explosión.
Referencias sólidas
Casi cualquier thriller de espacio cerrado tiene referencias obvias, como la franquicia “Saw”, pero Merkulova y Chupov no las repitieron y fueron más allá. Los autores no se limitan a los eventos dentro de la oficina, sino que usan flashbacks para desarrollar a los personajes al estilo de la serie “Lost”, haciéndolos más vivos y profundos. Y como sabemos, cuanto más interesante es un personaje, más fácil es empatizar con él y más difícil despedirse cuando se pierde.
Multigénero y humor negro
Cada novela individual es una historia completa sobre temas actuales y complejos. Hay lugar para el conflicto en/de Ucrania, una peculiar comunidad BDSM clandestina, fanatismo religioso e incluso una variación de licantropía clínica. Gracias a esto, es imposible clasificar estrictamente “Call Center” en un género específico.
El multigénero aporta dinamismo y variedad a la serie, y permite a los actores lucirse en diferentes condiciones. Dentro de la oficina, la trama a menudo se adentra en el territorio del body horror, lo que ya distingue al programa en la televisión rusa. Y si a esto le sumamos un humor bastante negro en ocasiones, no encontrarán análogos de “Call Center” en el panorama ruso.
¿Qué hay del aspecto técnico?
La serie está filmada con estilo y al nivel de los queridos programas occidentales. Merkulova y Chupov combinaron tipos de filmación (tradicional y mockumentary), no olvidaron las escenas de acción vívidas y emocionales, e invitaron a artistas talentosos, incluso para papeles episódicos. Destacaron especialmente el carismático Nikita Kukushkin y la encantadora Stasya Miloslavskaya. Mención especial merece la solución original de usar melodías infantiles soviéticas, que añadieron aún más surrealismo a una narración ya de por sí grotesca.
¿Vale la pena ver “Call Center”?
A pesar de las muchas ventajas evidentes, no se puede recomendar el nuevo trabajo de Merkulova y Chupov a todos. Tiene bastante violencia en pantalla que puede ahuyentar a los espectadores sensibles, y el humor específico y el exceso de malas palabras no serán del agrado de todos. Sin embargo, “Call Center” es un evento brillante en el cine ruso, un experimento audaz y poco convencional que puede considerarse exitoso sin reservas.
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