La franquicia de los deadites ha demostrado una vez más que no hay lugar más peligroso para encontrarse con el mal sobrenatural que una cena con los seres queridos. «El Infierno» (en original, «Evil Dead Burn») es la sexta parte de la saga que comenzó con Sam Raimi en 1981, y el director Sebastien Vaniček esta vez decidió prescindir del abundante humor negro característico de la serie, centrándose en un drama doméstico que da más miedo que cualquier demonio. Si ya viste la película y saliste de la sala preguntándote «qué fue eso y para qué las escenas post-créditos», estás en el lugar correcto.
¿De qué trata la película «Posesión Infernal: El Infierno»?

En el centro de la historia está Alice (Suheyla Yacoub), una mujer que perdió a su esposo en un accidente automovilístico provocado por un personaje poseído. El problema es que alegrarse de esta muerte es, como mínimo, inapropiado, y Alice está secretamente contenta porque su matrimonio con Will estuvo lleno de violencia física, de la que su familia prefería no saber.
La familia se reúne en una casa de campo para despedir a Will en su último viaje, y entonces resulta que el abuelo de Will y su hermano Joseph fue uno de los «sabios» que estudiaron el Necronomicón junto con el legendario profesor Nobby, y en la casa aparece casualmente la daga kandaria, la única arma capaz de matar a un deadite.
El despertar del mal desencadena una reacción en cadena clásica: primero el demonio posee al padre afligido de Will, Edgar; luego se extiende a la abuela Polly, la cuñada Taya y el hermano Joseph. Formalmente es una película de terror sobre demonios, pero en esencia es una película sobre cómo los secretos familiares tóxicos y la violencia silenciada durante años terminan por estallar de la manera más literal y sangrienta.
Cómo sobrevivió Alice a este infierno

Ya desde la mitad, la película se convierte en una verdadera masacre: el poseído Edgar mata al perro de la familia y a su cuñada; Joseph destroza la cabeza de su amante convertida; y la propia Alice, armada con un cortacésped y luego con la daga kandaria, recorre la casa eliminando metódicamente a los familiares infectados. Mata a Joseph, decapita a su suegra Susan (que hasta el final defendió a su hijo fallecido, negándose a creer en su crueldad) y acaba con Edgar.
El clímax es el enfrentamiento con la versión deadite del propio Will frente a la casa en llamas que Alice ha incendiado. «Atrae» al demonio a un pozo de hormigón y lo remata con un martillo neumático y la daga al mismo tiempo, destruyéndolo definitivamente.
Sin embargo, el final deja un gancho inquietante. En el último plano, los ojos de Alice se vuelven rojos por un instante. Los autores deliberadamente no explican qué significa: si es una insinuación de una posesión incipiente o simplemente una consecuencia de las lesiones sufridas y la noche infernal. Teniendo en cuenta que ahora es Alice quien posee la daga capaz de matar deadites, parece que la franquicia la prepara como heroína central de futuras entregas.
Escena post-créditos n.º 1: tu pierna me servirá

La primera escena adicional es, digamos, para ambientar. La abuela Polly, a quien lograron convertir en deadite, de alguna manera sobrevive al incendio de la casa, aunque pierde la pierna que le quedaba (la otra ya no la tenía desde el principio en el guion). Se arrastra por el arcén de la carretera, y cuando una chica compasiva se detiene para ayudar a la anciana, esta la ataca de repente con las palabras «la tuya me servirá», insinuando que tomará prestada la pierna de la víctima.
La escena es más bien humorística y sirve como posdata lógica para un personaje cuyo destino los autores querían dejar incierto. Según el director Vaniček, la idea surgió después del rodaje: simplemente querían cerrar hermosamente el arco de Polly y confirmar que la infección no se quemó junto con la casa. Para la trama, esto significa principalmente que hay un portador de la maldición merodeando por ahí.
Escena post-créditos n.º 2: saludo del pasado

Pero la segunda escena es mucho más importante para el futuro de toda la franquicia. La acción regresa al mismo crematorio donde planeaban incinerar el cuerpo de Will. Una empleada le muestra a su hija los estantes con urnas no reclamadas y le explica que no todas las familias recogen las cenizas de sus seres queridos. Al quedarse sola, la niña lee los nombres en las urnas y se topa con una placa que dice «Ellie»; entonces, en el espejo aparece el reflejo de Ellie Bixler, la madre poseída de «El Despertar de los Muertos Vivientes», interpretada por Alyssa Sutherland.
La deadite Ellie se materializa en la habitación, mata a la niña y pronuncia la frase icónica «Mami ha vuelto», en consonancia con su famosa réplica de la película anterior. El significado aquí es doble. En primer lugar, es una conexión directa entre las dos películas: hasta ahora, el único vínculo entre «El Despertar» y «El Infierno» era la poseída Jessica, que provocó el accidente de Will. En segundo lugar, la escena demuestra que el deadite no necesita un cuerpo físico: el espíritu de Ellie sobrevivió a la destrucción de su propio portador ya en el final de «El Despertar».
Curiosamente, la próxima entrega de la franquicia, «La Ira de los Muertos Vivientes» («Evil Dead Wrath», 2028), será una precuela ambientada en los años 70, por lo que la venganza de Ellie, al parecer, se pospone hasta una secuela independiente.
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