Con paso vacilante continúo mi camino en YouTube y hoy publico otro video.

Esta vez, sobre por qué todos mis intentos de usar la motivación como combustible siempre terminaban en fracaso, y cómo finalmente aprendí a amar la disciplina.

Pero no esa disciplina de fuerza de voluntad inquebrantable, horario minuto a minuto y vida en marcos rígidos. Cuando te levantas a las 5 de la mañana, metes la cara en un recipiente con hielo y todo eso.

Otra. La disciplina con rostro humano, cuando es solo una herramienta, no un fin en sí misma. Cuando simplemente sirve como un ayudante silencioso, sin convertirse en un supervisor en tu prisión personal.

Quizás ahora entiendas mejor por qué elegí «Discipline beats motivation» como primer nombre para este blog. Si lo recuerdas, claro)

Agradeceré los likes y comentarios en el video.

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Así que, el video:
youtu.be/-mFfSXaThHk