Parecería, ¿qué más se puede desear si no pesar X kilogramos? Por un lado, sí, hay un punto de referencia. Pero por otro, es muy fácil caer en una trampa de la que es difícil salir. Y esto saboteará y frenará el proceso.

¿Cuál es el truco?

Hay varios.


1. Instrumental.
Si el objetivo es el número en la báscula, entonces los cambios en la alimentación y la actividad son el medio. Si se alcanza el objetivo, ya no se necesitan los medios.
La persona vuelve a su vida anterior. Y con ella, el peso también regresa.


2. Ilusión de control:
La persona no puede controlar el peso al 100%.

Puedes influir en tu alimentación y actividad física. Incluso ponerte cinta adhesiva en la boca está dentro de tu ámbito de influencia.

Pero en cómo de rápido el cuerpo te devuelve los kilogramos y de cuánto en cuánto los pierde, no puedes influir.

Cuando el resultado no depende al 100% de ti, y lo conviertes en la principal medida del éxito, inevitablemente devaluarás todos tus esfuerzos. Y es fácil caer en la situación de «Hago todo bien, pero el número no baja, todo es inútil, voy a comer».

Y de aquí surge el siguiente truco

3. Motivacional

La pérdida de peso es un proceso no lineal. No habrá una bajada de peso todos los días.
Inevitablemente se produce una brecha entre el esfuerzo y la recompensa:

haces «lo correcto», no hay una respuesta rápida → el cerebro no ve la conexión «hice → obtuve» → desaparecen las ganas de continuar.

Si el resultado se comporta de manera impredecible, aparece la sensación de «haga lo que haga, nada funciona».

Se acumula fatiga emocional, y con ella llegan pensamientos desagradables de que no se logrará adelgazar.

4. Sustitución de conceptos: «Peso y Forma»
El número en la báscula es la suma de huesos, mierda (disculpen), agua, músculos y grasa.

Si se necesita un menos a cualquier precio, puedes ponerte un enema o envenenarte con algo caducado. La diarrea, los vómitos y la deshidratación te darán la ansiada bajada de 3-5 kg. Pero ¿estás segura de que quieres ese resultado?

O puede darse esta situación. Buscando el número deseado, la gente a menudo se vuelve tan drástica que pierde valiosos músculos. La grasa se quema lentamente, pero los músculos, con un enfoque incorrecto, rápidamente. Al final, el peso baja, pero el cuerpo se vuelve como flácido. El número alegra, pero el reflejo en el espejo no tanto.

También funciona al revés. Un pepino en vinagre por la noche, la segunda fase del ciclo o un entrenamiento de fuerza provocan retención de agua.

La báscula mostrará +1-2 kg, pero eso no significa, carajo, que hayas ganado un kilo de grasa. La grasa puede seguir quemándose, pero no se ve debido a las fluctuaciones de agua.

Y el estado de ánimo será pésimo, porque la medida del éxito son los kilogramos.

Centrarse solo en el peso es una estrategia en la que no hay una conexión estable «hago - obtengo». Como consecuencia, no habrá ni resultado ni su mantenimiento.

🔜El peso es la suma de diferentes factores, y no todos podemos influir en ellos. Pero sí podemos influir en nuestros hábitos, comportamiento alimenticio y estilo de vida.

En esos debemos centrarnos y marcar nuestro progreso. Por ejemplo, comías dulces todos los días, y ahora comes dos veces por semana. ¿Progreso? ¡Y tanto!

Cuando cambias estos elementos, como consecuencia, también cambia el peso.

Por eso, lo primero con lo que empezamos a trabajar con los clientes es entender hacia dónde nos movemos y a través de qué.
Por ejemplo, en mi club, la primera lección en la base de conocimientos trata precisamente de esto.

Y allí mismo hay un instrumento que ayuda a ver qué habilidades necesitas mejorar y en cuáles ya eres excelente. Como resultado, no te dispersas en un montón de acciones innecesarias, sino que haces exactamente lo que te llevará a la meta.

Parece una tontería, pero puede costar un montón de nervios, tiempo y resultados. Y de hecho hay muchas de esas pequeñas cosas. Pronto contaré sobre otra.