Netflix ha estrenado una típica comedia romántica donde cada giro de la trama se adivina con 20 minutos de antelación. Dos adictos al trabajo, un romance prohibido en la oficina, obstáculos predecibles: todo está en su lugar. Nada nuevo.

Pero se deja ver bien, y la culpa la tienen dos personas. Jennifer Lopez, a sus 56 años (madre mía), se ve y se siente como una auténtica diva. Brett Goldstein a su lado es ese hombre IA: está de pie, frunce el ceño, calla, y por alguna razón funciona (además, contribuyó al guion). La química entre ellos no es perfecta, pero suficiente para no aburrirse.

Si quieres desconectar por una noche, te servirá. No esperes revelaciones.