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Esta vez — sin preámbulos. Un pequeño material prometido con cifras y estadísticas.

📌 Según Mercer, la IA se utiliza en al menos un proceso de inversión en el 55% de los gestores de activos. Se emplea principalmente para acelerar la búsqueda y el análisis de información, así como para reducir costes. El 74% de los encuestados utiliza IA para automatización, el 69% como asistente analítico. Es decir, no reemplaza al humano, sino que lo potencia, dejando la toma de decisiones en sus manos. Solo el 6% de los gestores utiliza IA directamente para tomar decisiones de inversión.

📌 El principal efecto financiero de la implementación de la IA hasta ahora es que el proceso de inversión se vuelve más barato y rápido. La tecnología aún tiene un impacto débil en las ganancias: solo el 8% de los gestores reportó un aumento en la rentabilidad, y el 8% una reducción de riesgos. Nuestro mundo se acelera: crecen el número de transacciones y el volumen de datos, por lo que la velocidad de toma de decisiones se vuelve un parámetro cada vez más crítico.

📌 Un buen ejemplo es J.P. Morgan. Su plataforma analítica SpectrumIQ recibe diariamente alrededor de 7 mil informes de corretaje, y el asistente de IA integrado Smart Monitor reduce el tiempo desde la búsqueda manual de información hasta la conclusión lista en un 80%.

📌 Sin embargo, también hay otra opinión. Un estudio publicado en Review of Financial Studies mostró que los fondos de cobertura que utilizaron activamente IA generativa obtuvieron una rentabilidad anual 2–4 puntos porcentuales más alta, ajustada por riesgo y factores de mercado.

📌 Además, los mejores resultados los mostraron los fondos que ya tenían sus propios especialistas en IA, datos y procesos establecidos. Ya he hablado de esto: la estrategia, la gestión y las personas son mucho más importantes que las herramientas de IA. Este estudio confirma una vez más esta tesis.

📌 El mercado mismo también está cambiando. Las operaciones se están volviendo gradualmente casi continuas: Nasdaq se prepara para pasar a un régimen de 23 horas al día, cinco días a la semana. Se espera el lanzamiento en diciembre de 2026.

📌 En parte por eso, el mercado financiero se vuelve cada vez más automatizado. En los próximos 3 a 5 años, un trader gestionará no solo una cartera de activos, sino también un sistema de agentes de IA. Una herramienta leerá informes y noticias, otra buscará patrones, una tercera escribirá código y verificará estrategias, una cuarta supervisará riesgos, una quinta ayudará a ejecutar operaciones y automatizar tareas rutinarias, y así sucesivamente.

📌 Así, según una encuesta de J.P. Morgan, la proporción de operaciones ejecutadas a través de infraestructura electrónica se estima en aproximadamente 60% en 2026, y la proyección para 2027 ya es del 70%. La IA fue nombrada la tecnología principal de los próximos tres años por el 51% de los encuestados (participantes profesionales del mercado). El 15% mencionó el desarrollo de API, sistemas de enrutamiento y ejecución algorítmica de órdenes como tecnología clave.

📌 Según estimaciones de McKinsey, para 2030, alrededor de $2 billones en instrumentos financieros tradicionales se negociarán en forma tokenizada, es decir, digital programable. Se trata principalmente de bonos, fondos y préstamos. Esto abrirá más oportunidades para sistemas automatizados, incluidos los basados en IA.

En los próximos años, la IA se convertirá en una nueva capa de infraestructura de los mercados financieros. Analistas, traders y otros participantes profesionales gestionarán activos a través de sistemas de agentes de IA que podrán leer informes y noticias las 24 horas, probar hipótesis, monitorear riesgos y ayudar a ejecutar operaciones. Al mismo tiempo, adquirirán un valor excepcional no los modelos más sofisticados, sino los datos y conocimientos únicos. El humano conservará su papel clave: determinará la estrategia, asignará capital, establecerá el nivel de riesgo aceptable y tomará las decisiones finales.